La fístula anal es una comunicación anormal entre el canal anal y la piel perianal. Muchas de estas fístulas se reconocen fácilmente y se tratan con rapidez. Sin embargo, algunas pueden ser muy complicadas y por tanto difíciles de manejar.

Las definiciones claras y precisas de las enfermedades y la nomenclatura asignada a ellas, como representativa de su naturaleza verdadera, son más importantes de lo que generalmente se imagina: cuando no son correctas, proporcionan una idea falsa, y en general esta va seguida por un tratamiento erróneo. Así pues, la total comprensión de una enfermedad se logra solamente cuando se identifica la causa precisa y se conoce el mecanismo de la función afectada.

 

 
   
La evidencia actual indica que la infección de las glándulas anales es probablemente la causa más común del absceso fistuloso.

La fístula de ano no es más que el paso a la cronicidad de un abceso perianal. El 95% de los abcesos tienen su causa en una lesión anal.

   
 
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